Percibiendo ya que mi deporte no sería mi fuerte

 

A los pequeñísimos 7 años y percibiendo ya que mi deporte no sería mi fuerte, sorprendí (gratamente) a mi madre diciéndole que quería estudiar inglés, idioma que ya practicaba en el colegio y que evidentemente algún efecto había hecho en mi.

Exploré junto a un par de profesoras hasta que alrededor de los 9 o 10 años me encontré estudiando, por aquella época en un garaje absolutamente acogedor, y frente a una profesora que me enseñó todo lo que sé sobre el idioma. A partir de ese momento y durante muchos años más, fui parte de un grupo fabuloso y que con el tiempo se consolidó, allí encontré amigos, gente hermosa, con quienes compartí muchísimas cosas. Pasaron los años, fuimos cambiando de lugar, porque ese garaje creció formidablemente y entre verbos y reglas gramaticales supimos fusionar las risas, el divertimento y el aprendizaje; quizás por eso los recuerdos sean tan gratos e inolvidables. Crecí junto a ellos y muchas etapas de mi vida y de nuestras vidas dejaron huellas en las aulas y en la atmósfera de “Future”.

Entre tantas cosas que compartimos, un viaje lleno de recuerdos y anécdotas, se hizo realidad para algunos de los que conformábamos ese grupo…imposible no lamentarse por los amigos y compañeros que no pudieron vivir junto a nosotros esa experiencia.

Ahora tengo 29 años (como pasa el tiempo) soy locutora, lejos del idioma profesionalmente hablando, pero siempre cerca de un idioma que me permitió trabajar en su momento y que me ayudó a comunicarme en las calles de algún que otro lugar que tuve la suerte de conocer.

 

                                                                                                          Ma. Soledad Arias